STOP BULLYING: Prevenir el acoso escolar desde el minuto cero

Este mes nuestra editorial, aprovechando  que hoy es el día internacional por la prevención contra el ACOSO ESCOLAR, vamos a dedicar el post a intentar no sólo poder informar  qué significa la palabra bullying, sino también de cómo poder detectarlo y prevenirlo.

stop bulling

El bullying es el maltrato físico y/o psicológico deliberado y continuado que recibe un niño por parte de otro u otros, que se comportan con él cruelmente con el objetivo de someterlo y asustarlo, con vistas a obtener algún resultado favorable para los acosadores o simplemente a satisfacer la necesidad de agredir y destruir que éstos suelen presentar.

El bullying implica una repetición continuada de las burlas o las agresiones y puede provocar la exclusión social de la víctima.

Características más reconocidas del Bullying

– Suele incluir conductas de diversa naturaleza (burlas, amenazas, agresiones físicas, aislamiento sistemático, etc.).

– Tiende a originar problemas que se repiten y prolongan durante cierto tiempo.

– Suele estar provocado por un alumno, apoyado por un grupo, contra una víctima que se encuentra indefensa.

– Se mantiene debido a la ignorancia o pasividad de las personas que rodean a los agresores y a las víctimas sin intervenir directamente.

– La víctima desarrolla miedo y rechazo al contexto en el que sufre la violencia; pérdida de confianza en sí mismo y en los demás y disminución del rendimiento escolar.

– Disminuye la capacidad de comprensión moral y de empatía del agresor, mientras que se produce un refuerzo de un estilo violento de interacción.

– En las personas que observan la violencia sin hacer nada para evitarla, se produce falta de sensibilidad, apatía e insolidaridad.

– Se reduce la calidad de vida del entorno en el que se produce: dificultad para lograr objetivos y aumento de los problemas y tensiones

Esta lacra afecta al 4 % del alumnado, según datos del Ministerio de Educación aunque este último año ha aumentado en un 75% las llamadas al teléfono que este año pusieron  en marcha. El teléfono es gratuito 900 018 018, atendido por psicólogos y que no deja huella telefónica, similar al que está habilitado para combatir la violencia machista 016.

La Fundación ANAR, asociación que ayuda a niños y adolescentes en riesgo, dispone del teléfono 900 20 20 10, “número al que los estudiantes pueden llamar con toda la libertad y en el que se aconseja a las víctimas que den a conocer su situación a la familia y al entorno de amigos para que le puedan ayudar“.

La escuela debería ser siempre un espacio en el que sentirse seguro. Sin embargo, para muchos niños, la escuela se ha convertido en la fuente de un tipo de violencia del que son víctimas y que ejercen sus propios compañeros. Hay niños que, por distintas razones, sufren maltrato físico o psicológico por parte de otros niños a través de actitudes como la represión, la discriminación, la homofobia, la violencia sexual o el castigo corporal.

El acoso escolar o bullying tiene efectos negativos en la salud física, el bienestar emocional y el rendimiento académico de los niños, especialmente si dicha violencia se repite en el tiempo o es severa, además de influir en el clima escolar del centro educativo.

El problema crece cada año y sufre de un mismo mal: la falta de respeto

Prevenir el acoso escolar es una labor que los padres deben comenzar en casa. Deben educar en empatía a su hijo, a ponerse en el lugar del otro; es importantísimo que el pequeño se acepte cómo es y que se guste. Debe aprender a asumir sus defectos, además, tienen que trabajar la comunicación asertiva con él, que es aquella que te permite respetarte a tí mismo, respetando siempre a los demás.

Una cuestión también importante es trabajar la relación de confianza con el menor. Muchos pequeños tardan en contar lo que les está ocurriendo, por vergüenza o por miedo. Si les transmitimos que vamos a entenderles, que les escuchamos, que comprendemos sus problemas, que pueden confiar en nosotros, será mucho más fácil que, si está ocurriendo algo, nos lo cuenten. Hay veces en las que los padres se deciden por un cambio de colegio y esto no soluciona nada. Debemos comunicarnos con nuestros hijos, atajar el problema sólo con un cambio de colegio, no es la mejor solución, si tu hijo insiste valora la situación, pero evidentemente el problema no se ha erradicado. La mejor manera de poder atajar dicho problema según los expertos relatan, es que hay que trabajar no solo con el ACOSADO, sino también con el ACOSADOR, LOS PROFESORES, Y LOS PADRES, no sólo del ACOSADO, sino también del ACOSADOR. Normalmente, enfocamos solo los esfuerzos en ayudar a la víctima, pero no reeducamos al acosador, lo que puede llevar a que esta situación se dé con otros niños, que se repita continuamente.

bulling

La colaboración del colegio es fundamental. Casi todos los centros cuentan con un protocolo de actuación en el que se activan distintos puntos que afectan al profesor y a los alumnos, entre otros entornos. No hay que olvidar trabajar con los testigos mudos, que son aquellos que han visto lo sucedido y no lo cuentan. Muchas veces ellos tienen la clave. Y lo que está claro es que ante cualquier agresión verbal o burla, los docentes deben cortar la situación desde el minuto cero, a través de la enseñanza en valores como la empatía, la solidaridad y el respeto a los demás. NO SON SÓLO COSA DE NIÑOS. 

 Cómo Detectarlo 

A veces las víctimas sufren tanto miedo que no se atreven a contarlo en casa. O se avergüenzan de ello. Pero sí podemos observar ciertas conductas o comportamientos que pueden ser las señales de que algo no marcha bien en el colegio.

– No quiere ir al colegio y falta a clase, cosas que nunca antes habían sucedido.

– Siempre sale el último del colegio, pues se espera para salir solo.

– Cambia sus rutas de casa a la escuela, y de la escuela a casa, cuando antes siempre tomaba el mismo camino.

– En casa oculta el problema, casi no habla del colegio.

– Muestra dolor físico, llora.

– Se le ve triste, y detectamos cambios de humor.

– Muestra ira o rabia.

– Parece que se muestre más infantil.

– Pesadillas, pérdida de apetito, enuresis, vómitos.

– Puede fingir enfermedades o malestar para evitar ir a clase.

– Estado de ansiedad, nerviosismo, podrían desencadenar ataques de pánico.

– Baja autoestima.

– Pasa más tiempo en casa que antes, ya no sale a jugar con sus amigos.

– Busca amigos de menor edad. Pues con ellos se siente seguro.

– Empieza gradualmente a bajar su rendimiento escolar.

– Pierde el interés por estudiar, trabajos o deberes escolares.

– Nos pide dinero sin decir para qué lo necesita, cuando nunca antes lo hacía.

– Hace los trabajos o deberes de otros.

– Presenta señales de agresión física y al preguntarle qué ha ocurrido se pone agresivo, nervioso, no responde con naturalidad y miente.

– Le suelen faltar objetos personales escolares, lápices, carpeta, libros, siempre dice que los ha perdido o descuidado.

¿Y cómo podemos detectar que nuestro hijo es el acosador?

Detrás de un agresor también hay una familia, unos padres, abuelos, hermanos. Para saber si nuestro hijo es el responsable o participa en algún tipo de acoso escolar debemos también estar muy atentos a su comportamiento, aunque no es fácil detectarlo pues suelen esconderlo muy bien, para no ser descubiertos.

– Tiene comportamientos agresivos o impulsivos con miembros de la familia.

– En los juegos vemos que se enfada con mucha facilidad si pierde.

– Encontramos entre sus cosas objetos que no son suyos.

– Vemos como se muestra enfadado, cambios de humor con agresividad, tono alto al hablar.

– Se muestra muy intolerante en casa.

– Insulta o se burla de la familia, o de personajes de la tele.

– Gasta bromas muy desagradables.

– Se muestra insatisfecho, siempre quiere más.

– Su rendimiento escolar suele ser bajo.

– Frecuentemente nos llaman del colegio pues se ve involucrado en conflictos.

– No controla sus reacciones si se le niega una cosa, o se le impone un determinado horario.

– Desde el colegio nos advierten de un cambio de actitud.

¿Dónde debemos acudir si nuestro hijo sufre acoso o es el acosador?

Si evidenciamos estos o algunos de estos cambios en nuestros hijos pre-adolescentes o adolescentes, debemos acudir al colegio, hablar con la tutora o directora. Ellas nos podrán ayudar a buscar un profesional que nos de unas pautas para solucionar el conflicto.

En muchos casos de bullying las profesoras son las que lo solucionan desde el colegio, pues no son por fortuna casos muy graves. Debemos siempre mantener una relación de confianza con la escuela, y en cualquier caso poder contar con su apoyo, para poder ayudar a nuestros hijos, y educarlos en la no agresión, en la amistad, en la tolerancia, el respeto, para que sean adultos responsables y libres.

Con todo esto, con esta preparación previa, el alumno puede sentir que tiene herramientas y puede enfrentar el problema. Y si ha sufrido acoso, con todo esto, puede tener una nueva oportunidad y creer que las cosas pueden cambiar. Que se siente fuerte.

Si queremos evitar que nuestro hijo siga sufriendo acoso escolar, o sea un acosador, tanto profesores, como alumnos, las administraciones y los padres, debemos de evitar caer en el error que durante años se acontece habitualmente en el entorno de estos niños, poner motes, insultar, pelear con un compañero de clase y aislarlo son cosa de niños en la que los adultos no deberían intervenir. El mayor error es ignorar el acoso, el insulto constante, la devaluación permanente y el aislamiento progresivo al que se somete un niño acosado.

No_Bullying_circle

 

 

 

 

 

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